martes, 3 de agosto de 2010

Atrofia emocional

Siento el peso de la rutina en mis sentidos.

Los sonidos son más sordos.
Los sabores son insípidos.
El tacto está afectado por el latex del estres.

Pero acaba el trabajo, la fatiga, el horario.
Acaba la presión, la responsabilidad, la angustia
esa que me quita el sueño y la sensibilidad
....y vuelvo a ser yo.

Vuelvo a sentir, para bien y para mal.
Vuevo a sufrir, a empatizar, a crear.

Escucho y la piel se me eriza.
Veo y siento.
Saboreo las especias y la vida.
Las lágrimas ya no brotan por estrés, sino por las cuerdas de violines, los barrotes de una jaula, el olor de la favorita a media noche.

¿Qué precio estoy pagando por la vida?
¿Cuánto estoy perdiendo en el camino?

Tal vez demasiado si a cambio dejo morir a una parte de mi.
Esa parte que es la más sincera.
La que emana desde el fondo de mi alma.
La que está en armonía con la naturaleza.

El porcentaje de reparto cada vez es más desequilibrado.
Ya casi no queda tiempo para esta parte de mi.

Sé que me estoy equivocando.
Pero el camino de vuelta es difícil.
Mas esfuerzo, menos tiempo, más incertidumbre.

¿Podré hacerlo?

Vamos a intentarlo una vez más......

1 comentario:

Princesaa dijo...

wau!!! es precioso, sabes que mis ojos se llenaron de lagrimas?

Besos