Llegará un día en el que al levantarme no habrá angustia ni desazón.
Llegará un día en que me enfrentaré a la mañana sonriente y sin estrés.
Miraré por la ventana y pensaré en desgranar los minutos de ese día pausadamente y sin prisa.
Porque agoto los días sin fuerzas.
Porque tacho números en el calendario sin darme cuenta que es un día menos que me queda para morirme.
Y corro y corro, pero no llego a ver la meta.
Y mientras corro y agoto los días, las flores nacen y mueren, los míos son un año más viejos, y mi cuerpo está un año más cansado.
Quiero dejar de correr y andar más.
Quiero pararme y mirar alrrededor, y seguró veré cosas que hasta ahora han pasado desapercibidas.
Quiero levantarme cada día y disfrutar.
Quiero dedicar tiempo a lo que importa.
He vuelto a agarrar la rueda del destino para hacerla girar una vez.
He puesto mis cartas boca arriba y he lanzado un órdago.
He puesto en la mesa todo lo que había en mis bolsillos.
Y ahora ya sólo me queda seguir sembrando y esperar.
Ahora sí intuyo que en el siguiente recodo del camino estará la salida.
Y si no es este será el siguiente, pero ya falta poco.
Porque ya he dicho que me voy y porque ya he empezado a irme.
Y ya queda un día menos para conseguirlo.
Llegará un día en que me enfrentaré a la mañana sonriente y sin estrés.
Miraré por la ventana y pensaré en desgranar los minutos de ese día pausadamente y sin prisa.
Porque agoto los días sin fuerzas.
Porque tacho números en el calendario sin darme cuenta que es un día menos que me queda para morirme.
Y corro y corro, pero no llego a ver la meta.
Y mientras corro y agoto los días, las flores nacen y mueren, los míos son un año más viejos, y mi cuerpo está un año más cansado.
Quiero dejar de correr y andar más.
Quiero pararme y mirar alrrededor, y seguró veré cosas que hasta ahora han pasado desapercibidas.
Quiero levantarme cada día y disfrutar.
Quiero dedicar tiempo a lo que importa.
He vuelto a agarrar la rueda del destino para hacerla girar una vez.
He puesto mis cartas boca arriba y he lanzado un órdago.
He puesto en la mesa todo lo que había en mis bolsillos.
Y ahora ya sólo me queda seguir sembrando y esperar.
Ahora sí intuyo que en el siguiente recodo del camino estará la salida.
Y si no es este será el siguiente, pero ya falta poco.
Porque ya he dicho que me voy y porque ya he empezado a irme.
Y ya queda un día menos para conseguirlo.