martes, 11 de agosto de 2009

De ruinas profanadas por gentiles



El sol se pone en el mirador de San Nicolás y poco a poco las luces de la ciudad van prendiendo como antorchas en la noche.
El viento refresca las castigadas losas de la carrera del Darro mientras una suave música asciende desde un carmen del Albaicín.
Huele a damas de noche, a jazmines y rosas.
Cierro los ojos y mi alma se estremece al recordar el esplendor pasado.
Recuerdo con añoranza las celosías, el rumor de las fuentes, los muros encalados, los tapices y brocados, el cambio de la guardia, la llamada a la oración y el olor de los arrayanes.
Siglos han pasado y mi espíritu aún está impregnado de recuerdos, de momentos, de sonidos.
No quedan sino ruinas profanadas por gentiles que no miran más allá de lo evidente.
Mi alma se aturde y se estremece al contemplar lo que nadie ve, al recordar lo que los demás hace tiempo que olvidaron, al sentir como los siglos y el viento han arañado el antiguo esplendor de mi casa.
Sólo tengo que cerrar los ojos para sentir las frías losas bajo mis pies, para escuchar el roce de las sedas con cada uno de mis pasos, el tacto de las piedras en mis manos, los olores, los sonidos, los colores de otra época.
Mi casa estuvo aquí, y aquí permanece una parte de mí,
la que se emociona,
la que recuerda y siente,
la que ve en las ruinas de hoy el esplendor del ayer.

lunes, 10 de agosto de 2009

Failte!


El cuerpo me pide vacaciones.

Siento que la cabeza ya no puede trabajar más y me pide ociosidad, paisajes y cambio de aires.

Escocia....estoy deseando llegar, ver praderas inmensas, acantilados y castillos, ovejas y vacas con flequillo y brumas en las cumbres.

Quiero escuchar el gaelico, cerrar los ojos y perderme en el sonido de las gaitas.
Quiero vestirme con el tartán de un clan escoces.
Quiero probar el whiskey y la ternera de Aberdeen.
Quiero pasearme por las calles de Edimburgo.
Quiero recorrer Escocia acompañada de mis amigos.
Quiero olvidarme de todo lo que es rutina y disfrutar de un nuevo escenario.

Ya sólo quedan 5 días...

viernes, 7 de agosto de 2009

Normas


Normas, reglas, decálogos de buenas prácticas, corsés y aparatos de ortodoncia.Guías a las que los jóvenes arbolitos se amarran para que al crecer se conviertan en árboles de buen provecho. Plantillas correctoras, moldes y correas, mandamientos y preceptos que sujetan la voz y las conciencias.

Mi buen soldado caballero, la norma va en contra de la libertad de la que algunos hacen gala...directrices, como tú las llamas Conjunto de instrucciones o normas generales para la ejecución de algo, según la Biblia de nuestro amado castellano.

No quiero normas cuando escribo, por eso huyo de la poesía para ir en pos de la prosa. La prosa, libre, sin contar letras ni buscar enrevesadas rimas, sin límites de palabas, sin trabas y sin reglas.

No quiero instrucciones, ni directrices, si siquiera sugerencias, prefiero creer en el ensayo-error-acierto, en la faceta creativa de la vida.

Así pues, mi estimado caballero, le sugiero que no ande por esos derroteros donde la norma se convierte en carcelero de las voces y pensamientos, donde las modas dictan lo que es o no correcto, donde la creencia de unos pocos en su capacidad de iluminar a los necios crea ejercitos de clonados ineptos que bailan al son de la algarabía que otros han querido llamar música.

Deje libres a los autores, porque es de los pocos reductos de libertad que aún nos quedan.

lunes, 3 de agosto de 2009

Los duendes de Mirifice



Es ese momento del claroscuro, donde casi no se distinguen los colores y solo las siluetas se perfilan vagamente.

Allí, lo estoy viendo, hay una pequeña lucecita que bien podría ser una luciérnaga o un pequeño fanal alumbrando el dintel de la puerta. Una puerta labrada, de madera oscura, que puede entreverse detrás de las grandes hojas que la ocultan a las miradas indiscretas.

Ahí, algo se mueve, algo diminuto y de brillantes colores, con un puntiagudo gorro rojo y una expresion inteligente en su cara.

Casi no hace ruido, casi no roza el suelo con sus zapatos, se diria que sus pasos son livianos como el viento y que la hierba no cede ante su paso, sino que flexible se aparta y vuelve a su lugar cuando ella se ha marchado.

Es un espiritu del bosque. Es un duende de Mirifice, los veras acunando mariposas, hablando con los pájaros, asando pequeños hongos en el fuego de salamandras...pequeñas, astutas, libres y bondadosas. Huelen a hierba y a musgo, a flores y resina.

Sus voces resuenan como el sonido de pequeñas campanas o a cascabeles de gato, sus ojos son de todos los colores de los árboles y la tierra, almendrados, chispeantes, alegres e inquisitivos.

Si algún dia tienes la suerte de verlas quítate el sombrero y cédeles el paso y cuenta a tus nietos si los tuvieras, que fuiste bendecido por los hados y que un día se cruzó en tu camino un duende de Mirifice.

martes, 28 de julio de 2009

El amargo don de la lucidez

Lástima de los sueños perdidos por el camino.

Pequeñas gotas plateadas brillantes como estrellas que albergaban los sueños de juventud.

Escenas de un mundo perfecto donde el amor regía los destinos de los hombres, donde no había dolor, ni vejez, ni obligaciones, ni disciplina.

Lástima de los surcos que en mi alma han dejado el paso de los años, las penas, el dolor, la obligación, la vida.

Lástima de la inocencia perdida.

Largos años han pasado, un suspiro en el cronómetro del tiempo, pero suficientes para que mi alma haya perdido el esplendor de la infancia, el ardor de la juventud, la virtud de la inexperiencia y hondas arrugas de experiencia marcan hoy mis pensamientos y mis recuerdos.

Lástima de ver el mundo como es, lástima de mis sueños, lástima de mi fantasía y mi ilusión. Lástima de mi adquirida lucidez.

Me he vuelto pragmática y racional, y eso no es bueno. Ayuda a sobrevivir, tal vez incluso a triunfar en lo profesional, ayuda a tener orden y una hipoteca, pero a cambio pierdes, poesía, emoción, sentimientos y sueños.

Lo cierto es que no compensa. A mi no me compensa.

Demasiadas veces he pensado que debía estar en otro sitio....dedicando tiempo a las personas y no a las cosas,
viviendo en lugar de sobreviviendo,
sintiendo en lugar de trabajando,
soñando en lugar de pensando.

Nunca es tarde, pero cada vez cuesta más, alejarse del camino y explorar veredas entre la hierba.

Cuesta renunciar al dinero a cambio del tiempo.
Cuesta mucho cambiar la inercia de los años....
cuesta escuchar el susurro del viento entre las hojas, el lenguaje de los pájaros, cuesta detenerse a contar las flores del camino,
cuesta pararse y ver el mundo que sigue corriendo a tu lado
cuesta deterse y escuchar al viejo contando historias y destilando sabiduría en cada palabra
cuesta sentarse y acariciar al perro
cuesta observar el elegante paso de un gato, la hierba ondulada por el viento, las olas que salpican espuma y sal...

Cuesta parar, cerrar los ojos, respirar hondo y empezar de nuevo...

lunes, 27 de julio de 2009

Trabajos de amor perdidos

El amor gratis, no es amor.

La devoción infinita carente de lógica y recompensa, es un fuego que te consume y te agota, que merma tus fuerzas y devora tu espíritu hasta dejarte en los huesos. Sin aliento, sin esperanza y sin vida.

Amar no es gratis.

Se ama en la confianza del acuerdo tácito de ser correspondido.

Amar sin recompensa no es amar. Es el suicidio. Es contemplar al objeto de tus deseos más allá del abismo, al otro lado del mar, en una isla inalcanzable, o aún peor...en la proximidad del espacio y el tiempo, pero a miles de kilómetros de tus brazos.

Amar es un acto de reciprocidad, porque el amor necesita, al igual que las hogueras, un aporte permanente de energía para seguir calentando o te consumirá.

No ames si no eres amado, se egoista y exige tributos y diezmos de amor, o tu vida será un infierno de angustia y vacío infinitos.

El amor sin reciprocidad, no es amor sino devoción y para eso están los santos en los altares.

Ama a quien te ame, da la vida por quien la daría por ti, responde con besos a las caricias y con abrazos a las dulces palabras. Entrégate en cuerpo y alma, si sabes que recibiras otra alma y otro cuerpo a cambio del tuyo, porque si no, habrás tirado a la basura la esencia más preciada de tu persona.

No ames a quien te ignore
no ames a quien te odie
no ames a quien con tus versos de amor enciende las hogueras de la ira
no ames a quien no te valore
no ames a quien no te entienda
no ames a quien no puedas estrechar en tu pecho y hacer que tus latidos se fundan con los suyos
no ames a quien reniegue de tu compañía y de tu nombre

Sabrás que debes amar a aquella cuyo corazón se desboque en tu presencia
amarás a quien te mire a los ojos y se pierda en su azul infinito
amarás a quien respire por ti y le falte el aliento en tu ausencia
ama a quien bendiga tu nombre y bese en suelo que antes pisaron tus sandalias

Sólo debes amar a aquella que daría su vida por ti
a aquella cuyo mundo tenga a tu persona por eje
a aquella que con su último aliento te diría....sólo tú eres mi amor.

Y mientras tanto, condena al destierro del olvido a aquellas que con su desdén e incomprensión han convertido tu alma en un pozo de negrura infinito. Líberate de tanta amargura, o la ira, el odio y el rencor no te dejarán nunca más ver la luz.

jueves, 9 de julio de 2009

Todo tiene un precio



En esta vida todo tiene un precio.

Este pensamiento tan inspirado ha surgido esta mañana en un intercambio de sms intrascendente y aparentemente sin más objetivo que desear una buena jornada.

Pero la cuestión es que acontecimientos recientes me hacen pensar que por desgracia, todo en esta vida tiene un precio.

A veces nos gusta pensar que no es así, que existen rincones en nuestra alma y nuestra conciencia que son irreductibles, inviolables, inalcanzables e inaccesibles al trueque o la especulación, pero que nadie se equivoque...todo en esta vida tiene un precio.

Puede ser un precio de honor, o puede ser algo pecuniario, puede ser la traición a nuestra moral, o puede ser la vizcaina en la espalda de un tercero, pero lo único cierto es que, muy a nuestro pesar, existe ese precio.

Quién no mataría por salvarse?
Quién no vendería su alma por alguien amado?
Quién no robaría por comer?
Quién no renunciaría a sus principios por sobrevivir?

Así que sólo nos queda saber cuál es el precio, porque lo que queda bien claro es todo en esta vida está en venta.